Deja huecos para respirar en el cronograma
Las bodas que la gente recuerda tienen huecos. Deja espacio para conversar, para lo espontáneo y para unos minutos en los que darte cuenta de lo que está pasando, en lugar de planear cada minuto desde la llegada hasta la despedida. En la práctica eso significa evitar el cóctel de tres horas y la tanda de discursos sin pausa: limítalos a tres o cuatro personas, de tres a cinco minutos cada una, y díselo en lugar de confiar en que se porten bien. Deja márgenes de 15 a 30 minutos entre los bloques grandes, para que un retraso se absorba y no se arrastre toda la noche. Piensa el día tal como lo vive un invitado. Todo cronograma se retrasa en algún punto, y los márgenes deciden si alguien se da cuenta.
Puntos clave
- Evita cócteles de 3 horas o discursos interminables uno detrás de otro
- Deja márgenes de 15-30 minutos para que la gente se mezcle sola
- Limita los discursos a 3-4 personas, de 3-5 minutos cada una
- No planifiques cada momento, deja sitio para la alegría espontánea
- Piensa el 'recorrido del invitado' para que la energía suba a lo largo del día
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Fuente: Vogue