Dale prioridad a la ceremonia: es el motivo de todo
Es muy fácil pasar meses con la decoración y la logística de la recepción y llegar a la ceremonia casi sin haberla preparado. Dale al contenido de la ceremonia la misma atención que al salón. Escriban sus propios votos o adapten los tradicionales para que las palabras sean suyas, y elijan las lecturas porque dicen algo de su relación y no porque salen en todas las listas. Explícale bien a quien oficie quiénes son ustedes: alguien que sabe cómo se conocieron y cómo son puede personalizar veinte minutos de una forma que ningún guion consigue. Tampoco están obligados a ningún elemento que no quieran, desde el orden de la entrada hasta quién acompaña a quién al altar. Esta es la parte que de verdad cambia algo.
Puntos clave
- Dedica tanto tiempo a preparar el contenido de la ceremonia como a la decoración
- Escriban votos personales o adapten los tradicionales
- Elijan lecturas que de verdad tengan que ver con su relación
- Asegúrate de que quien oficie conozca su historia y pueda personalizar la ceremonia
- No se sientan obligados a cumplir todas las tradiciones; háganla suya
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Fuente: Vogue